Competencias Directivas

La función directiva consiste en diseñar estrategias que produzcan valor económico, desarrollando las capacidades de los empleados y alineándolos con la misión de la empresa. Si el valor económico se logra destruyendo o empobreciendo las competencias de los empleados se debilita la capacidad futura de la empresa para lograr ese valor económico, por lo que dicha estrategia no resulta válida.

El reto para el directivo consiste en aunar estas dos perspectivas: crear valor para la empresa y hacer crecer a sus empleados. Por encima de una visión cortoplacista centrada en los resultados, el directivo también debe garantizar la competitividad de la organización a medio y largo plazo.

Existen numerosos modelos de competencias directivas. Entendiendo estas competencias como comportamientos observables relacionados con el éxito de una persona en su función directiva, el modelo siguiente distingue tres tipos. Las competencias estratégicas, necesarias para el logro de resultados económicos, las competencias intratégicas, necesarias para el logro de la unidad y las competencias de eficacia personal, necesarias para una relación eficaz de la persona consigo misma y su entorno.

Desarrollar adecuadamente la función directiva requiere la habilidad para desempeñar cada una de estas competencias, adecuando el estilo de dirección al tipo de empresa y de colaboradores.